Últimamente las lluvias y el viento no dan tregua en Galicia y eso ha supuesto que sean muchos los cauces de los ríos que no hayan aguantado tanta presión y sus aguas se desbordaran suponiendo un gran peligro para esta tierra. Además los temporales no dan tregua y al agua caída hay que añadir el gran viento que está provocando mucho caos en muchas localidades costeras. A las grandes y poderosas olas oceánicas se les suma las mareas que estos días están siendo anormalmente altas. Esto provoca que la violencia del mar choque contra las rocas y las infraestructuras humanas condenándolas irremediablemente al desastre. Aún por encima las leyes cada vez son más permisivas en materia de construcción cerca del mar y de otras elementos naturales como las lagunas, lo que provoca que en aumentos de su capacidad inesperados inunden casas y fincas. Esto es lo que ha sucedido en Valdoviño, en donde la laguna ha llegado hasta unos niveles que no se recuerdan. La naturaleza es indomable y es por ello que debemos respetar sus límites.

Dejando a un lado este exceso de agua, no debemos olvidar que nuestra tierra esta formada y condicionada por ella y ella es quién nos dá la vida, sea dulce o salada. Así, en condiciones normales, el agua es un elemento único de Galicia. Sus ríos forman parajes incomparables, como los que vamos a añadir hoy a nuestra web.
Empezamos en el concello de As Pontes de García Rodríguez, donde el pequeño rego das Foxas y los molinos tradicionales forman un conjunto singular en la conocida como Fervenza de As Panceiras o Bermui.

Este río es afluente del Eume quién se dirige hacia las incomparables Fragas do Eume. Allí, junto al Monasterio de Caaveiro se junta con otro río, el Sesín o Mazoca. Unos dos kilómetros río Sesín arriba, en las mismas Fragas do Eume y en el concello de A Capela, existe un parque etnográfico con varios molinos reconstruídos y otra hermosa fervenza. Una senda recorre este hermoso paraje.

Ahora nos dirigimos al Oeste, al concello por donde discurre el Dubra, en la comarca de Santiago. Un afluente de este conocido como Porto do Nabo, forma una cascada conocida como de O Rexedoiro o de Ínsua – Gontar, ya que se encuentra entre estas dos pequeñas poblaciones de Val do Dubra.

Por último completamos el río Santa Baia, en la Devesa de Chacín, en donde anteriormente habíamos incluído la Fervenza de Santa Leocadia. Allí, un poco más al norte de esta se localiza el Río Casteliño y la conocida como Fervenza de Chacín, otro rincón mágico de esta parroquia.

Más información pulsando en las fotografías o en:
FERVENZA DE BERMUI
FERVENZA DO REXEDOIRO
PARQUE ETNOGRÁFICO DO RÍO SESÍN
FERVENZA DE CHACÍN

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