A Cova da Becha está en una de las cumbres mas altas en As Rías Baixas y hoy me ha recordado mi hija que le debía una entrada. Ahí va, una entrada dedicada a uno de los lugares más mágicos de Galicia.
A Cova da Becha se localiza en A Serra do Galiñeiro ¿Sabías que esta Sierra se ubica en cuatro ayuntamientos? A Serra do Galiñeiro se la comparten Vigo, Gondomar, Porriño, y Tui?
El punto más elevado del Galiñeiro alcanza los 709 metros y se encuentra ubicado en Gondomar. Y justo aquí podremos disfrutar de un espectacular balcón natural, con unas vistas increíbles del área metropolitana de Vigo, el Val Miñor y el Val do Louro, ademas de admirar el inmenso Océano Atlántico.
A Serra do Galiñeiro
Esta claro que este tipo de entradas las hago sobre todo para los que les guste andar y los que estén tan enamorados como yo de las leyendas gallegas.
Conquistar lo más alto requiere esfuerzo pero la recompensa vale la pena, y no solo por las vistas porque justo en esta cima por si no lo sabías podrás disfrutar de un yacimiento arqueológico de valor incalculable.
Cova da Becha
Ya el nombre Cova da Becha te da una pista de lo que puede ser. A becha, es uno de los mounstruos míticos gallegos, seguro que si te nombro la Coca, te suena más. En esta cueva vivía la Coca, la criatura gallega más famosa. Se la conocía también con el nombre de la tarasca o becha, una bestia con forma de serpiente o dragón, que solía vivir en las profundidades marinas o en cuevas.
La cavidad de la Cova da Becha o Buraco da Serpe se extiende unos 46 metros es una cueva pequeña podrías pensar que no gran cosa pero si lo es, y deberías descubrirla. Claro que no tiene nada que ver con la cueva de Eirós con cerca de 1.200 metros de galerías, con río subterráneo y con cascadas de hasta 12 metros en invierno. La cueva que vas a avisitar es entre a Casa da Xoana y a cova da Serpe

Leyenda
Hace siglos, un montón, en la cima de la Serra do Galiñeiro, vivía una serpiente enorme.
La serpiente parecía dominar todo lo que veía desde lo alto. Cuando el viento soplaba furioso, todos afirmaban que era porque ella exhalaba profundamente. Cuando llovía, aseguraba que eran sus lágrimas.
No era una serpiente normal. Era larga cual sendero, robusta, y sus ojos amarillos relucían amarillos como si el sol mismo se alojase en su interior. Su guarida se ubicaba en una cueva abismal y enigmática conocida como A Cova da Becha, donde dormía enrollada, fantaseando…parece ser que con leche.
Así es, ¡leche!.

Desde la cúspide del monte, divisaba la radiante Ría de Vigo y las praderas verde esmeralda donde pastaban las vacas más mansas del planeta. Y cada vez que un ternero se acercaba a su mamá, la serpiente pensaba ¡desayuno listo!.
Ella todos los días se deslizaba ladera abajo como un río de escamas, se aproximaba silenciosa. Las vacas apenas conseguían pronunciar “muuu” cuando la serpiente, con toda la elegancia del mundo (a su entender), se acomodaba y llenaba su barriga. Dejando a los terneros sin comida. Lo que provocaba que muchos de ellos estuviesen raquíticos o murieran.
Los pastores comenzaron a tener sospechas. Las vacas no podían dejar de tener leche por arte de magia.
Pronto la culpa recayó sobre la reina reptil que después de cada banquete, volvía a su guarida plena y gorda cual barril, dejando tras ella un sutil aroma a enigma.
Dicen los ancianos que para que la serpiente les dejase tranquilos decidieron obsequiarla con leche de las vacas que ponían con mayor frecuencia y ya no tenían terneros que alimentar. Decidieron llevársela a domicilio, a la propia cueva. Desde entonces, la serpiente no volvió a hacer fechorías. Ya no descendía tanto. Contemplaba la ría con calma, cual reina retirada recordando sus días de gloria.

Un día los vecinos de Zamáns notaron que cada vez se mostraba más confiada y cansados de que la enorme serpiente del Serra do Galiñeiro les dejara a las vacas sin leche con su hambre voraz, organizaron, con gran bullicio, una comitiva a su cueva. No deseaban matarla porque la consideraban inmortal solo anhelaban espantarla para que se fuera lejos.
Al escuchar el estrépito, la Becha emprendió la huida, rumbo a Puxeiros, y después a los Montes da Madroa. Cercana a Trasmañó, desapareció sin dejar la menor pista. Por si acaso decidiera volver, los vecinos establecieron una cuidadosa vigilancia en los alrededores del Monte do Vixiador.
La huida no fue gloriosa. Acorralada, agotada, sin fuerzas por el hostigamiento del vecindario la criatura mítica alcanzó Redondela. Estaba al límite de sus fuerzas deshidratada, hambrienta, más delgada que una leyenda mal relatada. No quedaba ya rastro de la altiva reina del Serra do Galiñeiro, tan solo una enorme sombra, jadeando.
Y entonces un vecino con nombre propio y destino de protagonista Xan Carallás. Dicen que Xan, no vió un monstruo. Vio a un animal agonizante.
Sin temor se acercó, ofreció agua, comida e intentó calmar su sufrimiento. Pero ni el pan ni el agua cambiaron el rumbo de la historia. La serpiente, la Becha (futura Coca) falleció un jueves de Corpus Christi.
Y así, la leyenda se transformó en tradición.
Una versión detalla que, para conmemorar el evento, los vecinos empezaron a sacar cada año una figura del animal, en esa fecha especial. Así nació la famosa Festa da Coca, celebrada en Redondela, donde la criatura dejó de ser una amenaza y pasó a símbolo.
Ruta
Llegarás a la cima por un sendero no demasiado complicado, eso sí con fuerte pendiente. Empezaremos en el Parque Forestal del Galiñeiro a 435 metros, donde hay un estanque y unas cruces y unos monumentos de piedra.
Un buen punto de partida porque aquí también encontrarás mesas y fuentes para alargar el día.










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