Creo que hay momentos en los que reflexionar es mejor. Y este es uno de ellos.
Por todos es conocida la fobia de los gallegos a los eucaliptos. Desde Galicia Máxica hemos sido parte de esa mirada crítica, señalando durante años los efectos de una especie que poco tiene que ver con el equilibrio natural de nuestra tierra. Y con razón.
Pero hay veces en las que la realidad no se deja encerrar en una idea tan clara. Hay lugares que obligan a detenerse, a matizar, a mirar con otros ojos.
Porque no todo es lo mismo. Porque no todo se puede juzgar igual.
Y entonces aparece O Avó.
No como una defensa del eucalipto, ni como una contradicción, sino como una excepción que tiene sentido por sí misma. Un árbol que no se entiende sin el tiempo, sin la historia y sin el bosque que lo ha rodeado durante más de un siglo.
Ahí es donde la postura firme se convierte en reflexión. Donde uno comprende que luchar contra lo que daña no implica ignorar lo que, con el paso del tiempo, se ha convertido en algo único.
Porque hay cosas que no representan el modelo que queremos… pero sí forman parte de lo que somos.
Porque estamos ante el árbol más grande de España. O Avó. Y este sí tiene un indulto con sentido.
O Avó Souto da Retorta Viveiro
En el Souto da Retorta, en Viveiro, vive uno de esos casos que rompen el discurso fácil. El “O Avó” de Chavín, en el bosque de los gigantes.
145 años de historias
Allí, plantado alrededor desde 1880, se alza O Avó, un “abuelete” que ha terminado convirtiéndose en algo más que un árbol.
Dicen de él que es el más visitado de Europa, y aunque la afirmación pueda sonar exagerada, lo cierto es que cuando uno se planta delante lo entiende sin necesidad de confirmaciones.

67 metros de altura y 10,5 de perímetro
Porque O Avó no es un eucalipto cualquiera. Con sus 67 metros de altura y sus 10,5 metros de perímetro, es el árbol más alto de la península ibérica y, para algunos expertos, también uno de los mayores de Europa.
Pero más allá de las cifras, lo que impresiona es su presencia, esa sensación de estar ante algo que lleva más de un siglo creciendo ajeno a todo, como si el tiempo pasase más despacio a su alrededor.
Protección en el 2010
Claro que el tiempo pasa. Y el abuelete empieza a tener achaques. Pero nada contra lo que no pueda luchar. Está recibiendo los cuidados necesarios: tratamientos contra hongos, limpieza de elementos tóxicos en su entorno y, desde 2010, una valla que impide esos abrazos espontáneos que, aunque nacen del cariño, estaban poniendo en riesgo su estabilidad.
Se ha ganado el indulto por méritos propios, y todo apunta a que todavía le quedan muchas décadas por delante.
Talas programadas para su protección
Mientras tanto, el bosque que lo rodea también cambia. Más de 300 eucaliptos del Souto da Retorta, el llamado eucaliptal de Chavín, han sido marcados en rojo. La Xunta prepara una tala importante en este espacio declarado Monumento Natural. El objetivo es doble: proteger a O Avó y empezar a devolverle al entorno parte de su esencia original, repoblando con especies autóctonas. Puede parecer contradictorio, pero en realidad es una transición, una forma de reconciliar lo que fue con lo que debería ser.
Porque sí, el mantenimiento es necesario. Nadie lo discute. Cuidar, podar, proteger, incluso intervenir… forma parte de la responsabilidad de conservar un espacio así. Pero también es inevitable hacerse una pregunta incómoda ¿Hasta qué punto ese mantenimiento puede acabar dañando el mismo conjunto natural que se pretende proteger?
Cuando se habla de talas, de intervenciones, de “ordenar” el bosque, existe una conversación silenciosa: el simplificar lo complejo. Pensar que podemos separar lo importante de lo secundario. Proteger al gigante y rediseñar lo demás. Pero la naturaleza no funciona así. Lo que parece prescindible muchas veces es precisamente lo que sostiene lo esencial.
Ruta
Y es que el Souto da Retorta no es solo O Avó. Es un pequeño paraíso en tierra. A orillas del río Landro, antes de que sus aguas se fundan con la ría de Viveiro, se extiende un bosque de gigantes. Familias enteras de árboles que parecen competir en altura, creando un paisaje casi irreal. Recorrerlo es una delicia: apenas un par de kilómetros, completamente llano, sin obstáculos, perfecto para cualquiera, incluso para los más pequeños. Un paseo sencillo, pero de esos que se quedan.
En la actualidad cerrado
Eso sí, ahora toca esperar. En estos momentos el Souto da Retorta permanece cerrado por labores de mantenimiento.
La Dirección Xeral de Patrimonio Natural realiza periódicamente trabajos de poda en altura y retirada de ejemplares dañados o secos para evitar riesgos, como ya ocurrió en 2021, cuando fue necesario intervenir en varios árboles, incluido el propio O Avó.
Y al final, todo vuelve al principio. A esa idea de parar antes de juzgar. Porque sí, el eucalipto sigue siendo un problema en Galicia. Pero también es cierto que hay historias que no encajan del todo en los discursos generales.
O Avó es una de ellas.
Y quizá por eso no pide que cambiemos de opinión, sino algo mucho más sencillo que nos detengamos un momento… y lo miremos.










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