Hoy me he dado una vuelta por la parroquia de San Miguel de Corzáns en Salvaterra de Miño para intentar encontrar por fin la famosa fuente de la Casa de la Inquisición.
No aparece señalizada en Google Maps, así que os traigo la primicia para que no os volváis locos buscándola.
Porta da Inquisición
Había leído que se encontraba a unos cien metros al suroeste de la Puerta de la Inquisición, así que allí me fui, dispuesta a encontrarla.
Tras observar el terreno y la disposición de las fincas, me pareció que debía estar hacia la izquierda del conjunto, pero no lo tenía nada claro.
Dudé incluso en meterme por uno de los accesos entre las parcelas, aunque algo me decía que iba por buen camino. Finalmente decidí dar media vuelta y seguir el sonido de una desbrozadora con la esperanza de encontrar a alguien que pudiera orientarme.
La respuesta fue tan sencilla como reveladora:
—Pasa a porta e non hai fallo.
Quién iba a pensar que había que atravesar el entorno de las casas. Pero así era. Nada más pasar la Porta da Inquisición, un camino a la izquierda conduce directamente hasta este singular rincón patrimonial.
La suerte quiso además que coincidiera con la persona que hizo posible su recuperación y puesta en valor. El propietario de la fuente se encontraba precisamente limpiando la finca y acondicionando el acceso cuando llegué.
A Fonte da Casa da Inquisición
Es una de esas personas que entienden el patrimonio como un legado colectivo. Recuerda perfectamente cuando se recogía agua en esta fuente y decidió implicarse para que no cayera en el olvido.
Incluso adquirió una pequeña parcela que facilita el acceso al lugar, evitando que en el futuro pudieran surgir problemas para visitar este extraordinario elemento patrimonial.
Durante nuestra conversación me habló de la importancia de conservar aquello que recibimos de generaciones anteriores. No busca protagonismo, no quiere relevancia, simplemente quiere que la gente conozca y disfrute de un lugar que forma parte de la historia de Corzáns.
Después de charlar un buen rato y sorprenderme por las dimensiones que llegó a tener el conjunto vinculado a la Casa de la Inquisición, comprendí mejor lo que hace única a esta fuente. No se trata únicamente de un manantial o de un antiguo lavadero. Su verdadero valor reside en un elemento poco habitual, las fresqueiras integradas en su estructura.
Antes de la llegada de la refrigeración moderna, estos espacios permitían conservar bebidas y alimentos aprovechando la humedad y la temperatura constante del lugar. La fuente funcionaba así como una auténtica prolongación doméstica, un sistema natural para refrescar y conservar productos durante los meses más cálidos del año.
Otro detalle que llamó poderosamente mi atención fue una pequeña mesa o apoyadero de piedra situada junto al banco corrido y al lavadero. Su función práctica parece evidente, servir de apoyo para cántaros, recipientes, ropa o cualquier objeto utilizado durante las tareas cotidianas. Sin embargo, no pude evitar que me recordara a algunas aras romanas reutilizadas que he visto en otros lugares de Galicia.
No afirmo que lo sea, ni mucho menos, pero su aspecto y su ubicación despertaron inevitablemente mi curiosidad. A veces el patrimonio tiene esa capacidad de hacernos formular preguntas incluso cuando no existen respuestas definitivas.
😉 Deciros que también me acordé de la Piedra del Destino, sí, de aquella utilizada en la coronación de los reyes escoceses. Esta pegó el estirón antes.
Mientras observaba el conjunto entendí por qué esta fuente es mucho más que un simple punto de agua. Es un espacio pensado para el descanso, para la convivencia y para aprovechar inteligentemente los recursos naturales. Un pequeño refugio de piedra donde el agua, la sombra y la memoria siguen fluyendo juntas varios siglos después.























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