9 julio, 2026

Blog de Galicia Máxica

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Uno de los mayores cementerios submarinos de residuos radiactivos del mundo frente a las costas de Galicia.

Siempre me he intentado imaginar cómo sería la persona que barre y esconde la suciedad debajo de la alfombra. Después de leer cosas como esta, ya no necesito imaginarla, le pongo nombre.

¿Sabías que entre las décadas de 1950 y 1990, varios países europeos utilizaron la Fosa Atlántica, situada frente a las costas de Galicia, como vertedero de residuos radiactivos? Se estima que allí fueron arrojados alrededor de 220.000 bidones, de los cuales unos 140.000 procedían del Reino Unido, 55.000 de Bélgica y 46.000 de Francia. También participaron en estos vertidos Países Bajos, Alemania, Italia, Suiza y Suecia, convirtiendo esta zona del Atlántico en uno de los mayores cementerios submarinos de residuos radiactivos del mundo.

220.000 bidones de material radiactivo en la Fosa Atlántica

Así actuamos demasiadas veces. Tiramos 220.000 bidones de material radiactivo a la Fosa Atlántica hace 40 años, convencidos de que por arte de magia, nuestra basura desaparecería. O quizá simplemente queríamos no verla, no asumir la responsabilidad de lo que habíamos creado. Si está lejos, si está bajo el mar, parece que deja de existir.

https://www.xataka.com/magnet/40-anos-mar-gallego-bidones-radioactivos-sufren-estado-critico-deterioro-solucion-puede-ser-peor-que-dejarlo-estarLos científicos ven por primera vez de forma directa los vertidos nucleares en la fosa de la costa de Galicia

Y esa misma forma de pensar sigue muy viva. Nos dicen que el problema es que tú cojas el coche para ir a trabajar, mientras hay quien cruza medio planeta en jet privado para una reunión de una hora. Se prohíbe que un perro pise una playa por miedo a que la manche, mientras enormes cruceros vierten miles de toneladas de emisiones y residuos en nuestros mares. Señalamos a las vacas porque emiten metano, pero nadie parece escandalizarse cuando lanzamos cohetes al espacio, organizamos turismo espacial o seguimos dejando una auténtica nube de basura orbitando alrededor de la Tierra. Nos piden reciclar hasta el último envase mientras toneladas de residuos se envían a otros países para que el problema desaparezca…de nuestra vista.

Hay algo que mucha gente no sabe. España no dio permiso para que esos residuos radiactivos acabaran frente a Galicia. Los vertidos se realizaron en aguas internacionales, lejos de la costa, aprovechando que en aquella época la legislación era mucho más permisiva.

El pequeño pesquero gallego que cambio la historia, Xurelo

Pero Galicia no se quedó de brazos cruzados. Al contrario. Cuando se supo lo que estaba ocurriendo, hubo quien decidió plantar cara. El pequeño pesquero gallego Xurelo, acompañado por Greenpeace y apoyado por muchos ciudadanos, se enfrentó a barcos mucho más grandes para denunciar aquellos vertidos ante el mundo.

Aquella protesta fue un auténtico ejemplo de valentía. Gracias a la presión social y al eco internacional que consiguió, los vertidos acabaron suspendiéndose y, años después, fueron prohibidos.

Los catorce tripulantes de la expedición del Xurelo 1981 foto de Pepucho

A veces pensamos que una pequeña embarcación no puede cambiar la historia. El Xurelo demostró que sí. Y que Galicia no miró hacia otro lado cuando el Atlántico se convirtió en el vertedero nuclear de Europa.

No, no estoy diciendo que no debamos cuidar el planeta. Todo lo contrario. Lo que resulta difícil de aceptar es que tantas veces se nos haga sentir culpables por las pequeñas cosas mientras se mira hacia otro lado cuando los grandes focos de contaminación siguen funcionando como si nada.

Muchos bidones están reventados y su contenido se ha derramado. El Gobierno descarta recuperarlos por su riesgo potencial

Porque la Tierra no tiene alfombras. Todo lo que escondemos acaba saliendo a la luz. Y cuando lo hace, la factura siempre llega, con intereses.