Nos vamos a uno de los lugares más mágicos de Galicia: uno de los templos galaicos más desconocidos, uno de los santuarios rupestres más importantes de mi tierra y, me atrevería a decir, tras los estudios realizados, uno de los más importantes del mundo. A Pena Furada en Coirós, A Coruña una guía para marcar el calendario agrícola.
Aquí, un petroglifo conocido como “A Moura” es la estrella. Está ubicado en el podium, en el punto central del santuario.
Cuentan que fue encontrado por azar por el arqueólogo Antón Malde, qué envidia sana. Tiene que ser una sensación maravillosa encontrarte con un patrimonio así.
Os dejo al final un vídeo sobre este mágico lugar.
Santuario Rupestre, Pena Furada
Este santuario contaba con tres rudimentarias puertas talladas en la piedra, alineadas en un eje de simetría norte-sur, un rasgo que se repite en diversos elementos simbólicos, especialmente en los petroglifos.
El Lituus
Quizá lo más destacable de este santuario sea su extraordinaria importancia y el trabajo realizado en él.
Cada piedra tiene su lugar y su función; nada está dispuesto al azar. Lo más sorprendente es la alineación del espacio en fechas concretas y la precisión con la que permite la incidencia de los rayos de sol entre ellas, creando un efecto casi mágico.
Recordemos que quienes dieron forma a este lugar vivieron antes de Cristo. Y, aunque contaban con pocos medios, su conocimiento de la astronomía no parece haber sido tan rudimentario como durante mucho tiempo se nos hizo creer.
Partiendo de una peña maciza, este espacio fue esculpido para convertirse en un referente en las fechas importantes para la comunidad.
Datado S.III a.C.
Un increíble santuario prehistórico que los arqueólogos datan en el S.III a.C.
Siempre he querido hablar de Pena Furada y de A Moura, un espacio tan eterno y mítico.
A Moura
“A Moura” aparece ante nosotros con rasgos toscos, pero profundamente expresivos. Su sexo, deliberadamente exacerbado, no deja lugar a dudas, nos invita a detenernos, a interpretar, a contar su historia.
Aquí, en este mismo lugar, es fácil imaginar que se le rendía culto, quizá a través de antiguos ritos de fertilidad, donde la piedra dejaba de ser materia para convertirse en símbolo, en vínculo entre lo humano y lo sagrado.
Pía
El espacio está presidido por el sugerente petroglifo de una mujer, “A Moura”, sobre el que se dispone una pía, como si ambos elementos dialogasen entre sí.
Probablemente era aquí donde se dejaban ofrendas, pequeños presentes cargados de intención, en agradecimiento por la vida concedida o por los deseos cumplidos.
Rito de Fertilidad
La conexión del petroglifo con la fertilidad es evidente. La figura destaca por la representación de su sexo, enfatizado de forma clara, casi simbólica. “A Moura” lo señala con sus propias manos, en un gesto que parece trascender lo físico para convertirse en mensaje, en rito, en memoria de una antigua forma de entender la vida.
Para mí, “A Moura” simboliza el comienzo de la vida. Dicen que el petroglifo mira hacia el ocaso, hacia ese instante en el que el sol muere y las sombras avanzan con la noche.
Algunos autores indican que podría tratarse de una mujer serpiente, en relación con la fertilidad, ya que sus piernas se asemejan a la cola de una de ellas. Otros ven en ella a una sirena.
Esto me recuerda a otros lugares en los que la serpiente está asociada a ritos de fertilidad, como en Ponteareas, en A Pedra da Serpe.
Hablemos de su vulva como símbolo de vida. No veo muerte en este petroglifo, como siempre se quiso postular. Las manos señalando el sexo refuerzan el mensaje: no es una postura neutra, es casi pedagógica, como si dijera: «esto es lo importante».
En el arte prehistórico, cuando algo se exageraba, no era decorativo, sino simbólico.
Quizá, justo aquí, y para esta cultura, fuese ella… la manda más. En este lugar nace la magia en el protagonismo de la mujer dentro del santuario, formando parte de él, siendo su eje simbólico. Todo ello se hace visible únicamente al mediodía (te invito a que alucines con el vídeo).
Hay quienes se han empeñado en comparar su vagina con la de la figura de la “vagina dentada” de la mitología mesoamericana.
Sin embargo, a estas alturas de la historia, la mujer no era concebida como algo maligno, ni como portadora de mensajes sibilinos, ni como asesina, viciosa o embaucadora. Esa visión llegaría mucho después, cuando la serpiente pasó a interpretarse como algo negativo, como tentadora, como un símbolo que debía ser aniquilado por incitar al pecado.
Altar
En esta época, por el contrario, las serpientes eran veneradas. Tal vez lo que hoy llamamos moura era jefa, madre, esposa, deseo… era la protagonista de la historia y del propio altar.
En Galicia existen muchos lugares donde los altares fueron espacios de encuentro con el amor, con el deseo más primigenio… y me refiero a ese impulso fundamental, original y ancestral que mueve al ser humano.

Desde esta perspectiva, la orientación hacia el sol poniente no invalida la relación con la fertilidad, sino que podría reforzar al situar en ese momento simbólico de transformación y latencia. Y aquí, ese elemento es el sexo femenino, mostrado de manera explícita y señalado, lo que constituye un símbolo directo del origen, de la vida y de la capacidad generadora.
Tanto la orientación como la propia forma de la figura pueden entenderse como elementos coherentes dentro de un lenguaje simbólico más profundo, en el que la vida no se representa únicamente en su manifestación visible, sino también en su fase oculta, en ese instante previo en el que todo comienza a tomar forma.
Otros la convirtieron en Mariña porque a veces simplemente cambiando un nombre los dioses paganos se convertían en santas y santos, y así A Moura pasó a ser para todos una Santa, Mariña.
Por eso pienso en una historia que forma parte de un contexto, de un sentir o de un ponerse en el momento en el que se hizo…Sobre todo creo firmemente que una pieza aún no descubierta puede cambiar todo lo aprendido con anterioridad.
Estudios sobre A Moura
Un gran almanaque llamado Pena Furada
El arqueólogo Antón Malde revela que el santuario pétreo de Coirós era una guía para marcar el calendario agrícola.


PDF de Fernado Alonso Romero
Localización
Otro día hablaremos de Larouco














Relacionado
La misteriosa Cueva de San Vivián en Vilanova dos Infantes
El eclipse del 12 de agosto en Galicia
Os Maios una de las celebraciones más antiguas y singulares de Galicia