19 octubre, 2026

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María «a mercadeira». La primera empresaria documentada de Galicia.

Imaginaos que estamos en el Vigo de hace más de 500 años.

Olvidaos por un momento de los coches, de las tiendas, y del ruido y las luces de la ciudad actual. No hay teléfonos, ni electricidad, ni grandes barcos de acero. Las calles son diferentes, las casas tienen muros de piedra y, si nos acercamos al puerto, podemos escuchar el ruido de las embarcaciones de madera y el grito de los marineros que preparan sus viajes.

Estamos en el siglo XV. Y hoy os voy a presentar a una mujer que vivió en esta ciudad y que hizo algo extraordinario para su época.

El Arquivo Pacheco

Una mujer que se adelantó a su tiempo

Hay un detalle histórico que hace todavía más interesante su historia. Las Leyes de Toro, promulgadas en 1505, regularon numerosos aspectos de la vida familiar y patrimonial, incluida la capacidad de las mujeres casadas para actuar jurídicamente en determinados asuntos sin autorización marital. No significaron que todas las mujeres tuvieran prohibido comerciar, pero sí reflejan las limitaciones legales a las que podían enfrentarse.

María había conseguido abrirse camino en un mundo que no se lo ponía fácil. Su historia nos permite imaginar cuánto valor, inteligencia y capacidad de negociación necesitó para desarrollar su actividad comercial en aquella sociedad.

María Alfonso de Pazos Figueroa

¿Sabéis también qué tiene de especial su historia? Que cuando la vida le quitó casi todo, ella no se rindió. En lugar de esperar a que alguien solucionara sus problemas, decidió buscar la manera de salir adelante. Y lo hizo convirtiéndose en una importante mujer de negocios.

Pero vamos a empezar por el principio, porque su historia tiene dificultades, barcos, comercio y hasta un episodio que parece sacado de una película.

Una mujer que se quedó sin su fortuna

María pertenecía a una familia noble de Vigo. Eso significaba que su familia tenía una posición importante en la sociedad de aquel tiempo.

Sin embargo, vivir en una familia poderosa no garantizaba una vida tranquila. En la Galicia medieval había enfrentamientos entre nobles, luchas por las tierras y disputas que podían cambiar el destino de una familia de un día para otro.

Tomó una decisión que cambiaría su vida

Deteneos un momento y mirad esta casa. Hoy alberga el Instituto Camões, pero sus piedras nos permiten viajar hasta el Vigo de finales de la Edad Media, cuando una mujer llamada María Alfonso de Pazos Figueroa protagonizó una historia que bien podría haber inspirado una novela de aventuras.

María nació en el seno de una familia noble, hija de Álvaro Alfonso de Figueroa, vinculado al gobierno de Vigo. Eran tiempos difíciles, marcados por las luchas entre señores feudales y las consecuencias de las revueltas irmandiñas. Su familia sufrió aquellos enfrentamientos y, según la crónica que conserva su historia, perdió a un hijo y vio arder su casa.

Pero la vida de María ya había estado marcada por una historia poco convencional. Cuando conoció a Diego de Pazos de Probén, un hidalgo que había perdido buena parte de su posición en los conflictos de la época, su familia no vio con buenos ojos aquella relación. Su madre se oponía al matrimonio, pues consideraba que Diego no era un partido adecuado para una mujer de su linaje.

Y entonces ocurrió algo que parece sacado de una novela medieval: según la crónica familiar que recoge estos episodios, Diego habría raptado a María durante la noche y se la habría llevado a Portugal para casarse con ella contra la voluntad de su familia.

Antiguo muelle de madera (de 1875)

Imaginad lo que suponía una historia así en la Galicia del siglo XV, cuando el honor familiar, los matrimonios entre linajes y las alianzas podían determinar el futuro de una persona. Aquel episodio, transmitido por una crónica escrita mucho después de los hechos, nos muestra el carácter turbulento de los comienzos de esta relación, aunque debemos tratar sus detalles con cautela.

El matrimonio acabaría situándola en el centro de nuevas dificultades. Diego, un hombre de armas de carácter violento, se vio envuelto en un sangriento enfrentamiento con sus rivales, los Villares. Tras aquel episodio, huyó para evitar la justicia de los Reyes Católicos y dejó a María al frente de su familia.

La Corona lo condenó en rebeldía y confiscó sus bienes. De pronto, María perdió las propiedades y las rentas que habían sostenido su posición. Con sus hijos pequeños a cargo y sin la seguridad económica de antes, tuvo que enfrentarse a una realidad para la que nadie la había preparado.

María «a mercadeira»

Pero aquella mujer, cuya vida había comenzado entre las intrigas de la nobleza, estaba a punto de demostrar que su historia no terminaría con una confiscación.

En una época en la que el comercio a gran escala estaba dominado por los hombres, María decidió probar suerte con una actividad que podía parecer modesta. Comprar lino, transformarlo en telas y venderlas. La tradición recogida por Juan de Ocampo cuenta que comenzó con dinero prestado por sus familiares y que consiguió devolverlo en poco tiempo. A partir de ahí, reinvirtió sus ganancias y amplió sus operaciones.

Casa Torre de Pazos Figueroa

Pensad en lo que suponía aquello, calcular cuánto costaba una mercancía, organizar su elaboración, buscar compradores y conseguir que el dinero volviera a casa con beneficios. No había bancos como los conocemos hoy, ni teléfonos para cerrar una operación a distancia, ni garantías de que un barco llegase a puerto. Cada decisión implicaba esfuerzo y riesgo. María comprendió que Vigo tenía algo muy valioso, el mar.

Casa Torre de Pazos Figueroa

Una mujer que conquistó los mares desde Vigo.

La villa estaba conectada con las rutas comerciales que unían Galicia con otros territorios. El pescado podía venderse en puertos lejanos y las embarcaciones podían regresar con mercancías que encontraban compradores en la costa gallega. Según el relato histórico de su vida, María pasó de comerciar con telas a organizar expediciones marítimas y establecer relaciones con mercados de Inglaterra, Francia y Flandes.

Su negocio creció hasta el punto de que la crónica le atribuyó una fortuna superior a los 12.000 ducados, una cantidad extraordinaria para la época. En Vigo la conocieron como «a mercadeira»: la mercadera.

Pero hay un detalle que hace todavía más interesante su historia. María no solo aparece como una mujer capaz de generar riqueza, sino también como alguien que utilizó sus recursos para resolver problemas que parecían imposibles. La tradición cuenta que viajó hasta Castilla para solicitar el perdón de su marido y que, años después, reunió 2.000 ducados para rescatarlo a él y a sus compañeros, capturados por piratas berberiscos durante una expedición marítima.

El relato de la Descendencia de los Pazos de Probén,

No podemos comprobar de manera independiente todos los detalles de estos episodios, pero sí sabemos de dónde procede buena parte del relato de la Descendencia de los Pazos de Probén, una crónica escrita por Juan de Ocampo en 1589, aproximadamente un siglo después de los hechos. Y ahora volvamos a mirar la casa.

La historia tradicional relaciona a la familia con la construcción de esta torre y con el uso de piedra procedente del antiguo castillo de Penso. El edificio constituye hoy uno de los testimonios más destacados de la arquitectura civil histórica de Vigo.

Resulta curioso pensar que, mientras muchas historias medievales han conservado sobre todo los nombres de guerreros, nobles y conquistadores, la memoria de María haya llegado hasta nosotros gracias a su actividad económica. Su vida nos recuerda que el pasado también se construyó con mercancías, cuentas, negociaciones y personas que supieron encontrar oportunidades donde otros solo veían dificultades.

Casa Torre de Pazos Figueroa

Por eso, cuando caminéis por la plaza de Almeida, no miréis únicamente la piedra. Pensad en la mujer que la tradición histórica sitúa detrás de esta casa y en los barcos que partían de Vigo hacia otros mercados europeos. Y la convirtieron por méritos propios en una de las mujeres más influyentes de Galicia.