Hubo un tiempo en el que todo el que fuera rápido tenía la visita asegurada a la caverna. Años en los que se pensaba en dinamizar el turismo ofreciendo más opciones que lo de siempre.
Galicia empezaba a vislumbrar nuevas ópticas sobre su tierra. Eran épocas de fuerte apuesta, impulsar el turismo con ideas singulares, rompiendo con lo usual. No únicamente miradores, ni solos paisajes. Se apostaba igualmente por sitios recónditos, casi secretos pero que eran componentes esenciales de la historia y del presente gallego.
Os había hablado de las visitas a la última batería militar en la anterior entrada, hoy seguimos con patrimonio de otro tipo, el industrial no tan visible pero igual de atractivo.
El viaje de hoy nos lleva a algo muy distinto, viajaremos a las entrañas de una de las mayores centrales hidroeléctricas de Galicia.
La central hidroeléctrica de Santo Estevo

La visita va más allá de solo mirar. Es, también entender, como se trabajaba, y aún se trabaja actualmente en uno de los grandes motores secretos de la tierra.
La Caverna de Santo Estevo, su interior
La llamada «caverna» de Santo Estevo, a pesar de las apariencias, no es una cueva cualquiera, es, en realidad, una inmensa estructura, labrada en el interior de la montaña.

Un espacio gigante donde la ingeniería consiguió un hueco imposible en la piedra, con la intención de albergar el núcleo de la central hidroeléctrica.
Al entrar, la experiencia resulta un tanto…peculiar. No hay paisajes, ni horizontes, ni ningún indicio del exterior. Solo la roca, el metal y un ruido constante, llenándolo todo.
Es el río Sil, sí, pero no para admirarlo, sino canalizado, transformado en energía gracias a enormes turbinas.
Túneles y galerías
El acceso, igualmente, no es el típico. Para llegar a la caverna, se deben cruzar túneles y galerías horadadas en la montaña, siguiendo unas vías interiores que, poco a poco, te aíslan del mundo exterior.
Un recorrido corto, en términos de distancia, pero que es suficiente para cambiar por completo como uno percibe este lugar.
Por años, este sitio fue total cerrado para todos. No era lugar para visitas, sino para hacer el trabajo. Aún así, cuando se abrió, se vio un interés sin pensar, las reservas se fueron en horas. Todos se quedaron con ganas de descubrir e interior de San Esteban.
Y, la razón no es complicado entender el por qué. No es solo una fábrica, es un lugar que nunca habías visto, un viaje especial que no quieres que te lo cuenten porque sabes que lo mejor es vivirlo en primera persona. Un sitio de mucho trajín oculto bajo la tierra.
Hay lugares que impactan por la historia… otros, por su función. La caverna de Santo Estevo, como así la llaman, es uno de ellos.

Es un sitio donde la montaña se vacía, el agua crea electricidad y Galicia se revela. Una cara escondida, pero muy fuerte.
San Esteban, el mayor complejo hidroeléctrico de Galicia
En la obra del embalse de Santo Estevo se utilizaron 150.000 toneladas de cemento y 10.000 toneladas de acero para la realización de una presa de 120 metros de altura y 167 de longitud que propició un embalsamiento de 11.947.020 m2 comprendidos en una superficie de 1.370.042 m2.

Vídeo
Vídeo de los años 50 sobre la construcción el embalse de Santo Estevo ¿Sabías que fueron necesarios 2000 hombres, de los cuales una parte eran presos del régimen traídos por la Empresa Dragados de Penales do Estado?








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