Un monumento natural singular aún sin proteger, poco se sabe de esta maravilla monumental del rango de otros hermanos como Pumbariños , Oreal de Hedroso, Estrambosríos……Castiñeiro da Torre Da Forxa él no tiene nada que envidiarles.
Este árbol se muestra oculto, sin mapear, como un secreto solo al alcance de los que amen este importante patrimonio.
Casi sostenido en el tiempo, resguardado e intocable gracias al altruismo de su dueño que compra el terreno para salvaguardarlo, y lo siente como parte de él, y de su historia.
El Castiñeiro dos Quintos
Existen árboles que se alzan al cielo, pero, otros, no sabermos el por qué razón, optan por quedarse quietos con sus raíces bien arraigadas y sus ramas bien pegadas a ellas. El Castiñeiro dos Quintos es uno de ellos. Parece que no corre prisa. No ambiciona las alturas. Opta por habitar el tiempo y el espacio, enraizarse a la tierra, cual si llevara eones diciéndole al lugar que llegó para quedarse.
Localización
Situado en el Souto do Filgueirés, en el aldea de Pereiro, en la parroquia de Requeixo, en el concello de Chantada. Aun no se encuentra o al menos, ahora no en el Catálogo de Árboles Singulares de Galicia. Apesar de eso, con verlo una vez, te das cuenta, de que esto es algo más que un castaño, ¡Quintos es un monumento natural por méritos propios!
Edad
Su edad exacta, nadie la sabe. Se habla de siglos, sin darle mucha importancia al tiempo, obviamente. Lo más increíble del Castiñeiro dos Quintos, no es su edad, no, es su forma singular. Una rama gorda como el tronco principal sale de este, y despues se parte y extiende, casi plano al suelo ¡Desafiando la gravedad, con esa calma milenaria que se intuye! Ahora, dos palos fuertes lo sostienen, no es solo una ayuda rápida, es un acompañamiento humilde. Un «aquí estamos» susurrado al árbol.
Hay una tradición de la zona en la que es el protagonista
El nombre no es de mapas ni de documentos formales, sino de la propia vida.
Los vecinos de mayor edad relatan que, en aquellos tiempos lejanos, los mozos usaban esta gran rama para asuntos de guerra.
Cuentan que Quintos era el medidor de responsabilidades, el sí iba o no a la guerra. Si lograban pasar por debajo, evitando tocar la rama con la cabeza, esa era la altura necesaria que te dotaba de ser libre o no, de los deberes.
Asi, el arbol actuaba como un juez discreto de los hados, una separación entre la marcha y el quedarse, entre partir o permanecer.
No es senlleiro es un mimado
El Castiñeiro dos Quintos, sin amparo legal, afortunadamente perdura en buen estado hoy. Gracias a Ánxel López Caseiro, su propietario, él no lo talará. Compro la finca expresamente para salvar ese árbol. Cuenta que a veces, esa enorme rama dificulta labrar la huerta, toca rodearla, y uno se apaña. Y el castaño da las gracias cada otoño, le colma de castañas descomunales, compensando cualquier pega.
Puede que el Castiñeiro dos Quintos aún no necesite ser catalogado para apreciar su valía. A lo mejor, su verdadera salvaguarda reside en el recuerdo, en el cuidado diario, en esa sutil conexión entre un árbol, una tierra y quienes eligieron respetarlo.
Un Homenaje
Yo por mi parte decido darle esa entrada postpuesta, la que ya le prometí hace muchos años, la que tuve en pendiente sin quererlo.
Hoy lo vuelven a rescatar del olvido.
Una publicación en facebook, lo vuelve a poner en mi punto de mira, porque su singularidad es inigualable, y se merece ser nombrado.
No se si da suerte estar bajo su rama pero lo que sí que sé es que impone respeto, incitando a estar en silencio, obligando a mirar el mundo más profundamente. Y por un momento, justo aquí, el tiempo acepta el pasar a otro ritmo diferente.
Hay monumentos de piedra. Otros, como Quintos, siguen creciento, en silencio.



Relacionado
Nuevo mirador Starlight en Oia
Una ruta nacida en el Courel para redescubrir el Val das Mouras
Estas son las playas de Galicia con bandera azul en 2026