Los cargaderos de mineral de Rande conocidos como los de Coto Wagner son estructuras clave para comprender la historia industrial gallega del siglo XX.
Al final del S.XIX y particularmente en los primeros decenios del S.XX Galicia experimentó un auge significativo en la minería de hierro.
Este mineral fue extraído entre 1910 y 1960 y surtía a las grandes plantas siderúrgicas, tanto nacionales como internacionales.
Cargadero de mineral de Rande
Los cargaderos de Rande no eran muelles comunes. Eran componentes cruciales en un sistema industrial totalmente estructurado. El mineral, transportado en tren a la ría, se cargaba usando estas obras directamente en barcos enormes con rumbo a los centros industriales de España y el norte europeo. Su diseño facilitaba la carga veloz y eficaz, rebajando los costes y fortaleciendo la competitividad del sector.
Económicamente, estas instalaciones crearon muchos puestos de trabajo directos e indirectos durante mucho tiempo, impulsando la región y creando un paisaje industrial que es hoy un trozo imprescindible de su historia.
Lo que veis no son solo trozos olvidados frente al mar. Son el reflejo de un momento crucial y decisivo en la transformación económica de Galicia.
Durante muchos años, el hierro sacado de las minas internas se llevaba a la ría para enviarlo a otras áreas de España y Europa. Y estos cargaderos fueron infraestructuras vitales en esa cadena de producción. Ellos hicieron posible la exportación a gran escala del mineral, y unieron Galicia con los grandes sistemas industriales internacionales.
El problema es bien claro a la vista, el daño está bien avanzado y se extiende, el tiempo no perdona. La fuerza del mar, junto con falta de cuidado y ausencia de obras estructurales, amenazan su futuro. Y esto no se puede permitir.
Desde la asociación cultural Alén Nós afirman que no vale solo señalizar o trazar líneas en un mapa. Destacan que valorizar el patrimonio pide acciones concretas de conservación, restauración y mantenimiento… algo que Rande anhela desde hace tiempo. También advierten que sin esas medidas cualquier ruta se transformará en pura propaganda, más que un proyecto cultural con fundamento.
No se puede hablar de rutas culturales sin asegurar primero, la preservación de los elementos a interpretar.
Más allá de paneles una verdadera restauración.
El plan municipal plantea establecer senderos marcados en la costa, tales como A Portela, entre el Porto das Marés y el camiño da Porta Cedeira, abarcando componentes como el muelle de los Carabineros, además de las ruinas de la Industria Metalífera Española (IME) en Punta Socorro.
De todos modos, la señalización por sí sola carece de valor. El legado industrial no se defiende con simples paneles, se resguarda con obras técnicas que garanticen su solidez y perdurabilidad estructural, a lo largo de los años.
Alén Nós confía en que, si se consiguen ayudas europeas, «no se destinen únicamente a paneles y pasarelas, sino a rescatar del abandono elementos únicos del patrimonio industrial e histórico de Rande» instando al Concello a realizar los trámites necesarios ante las administraciones competentes para ejecutar las intervenciones que estos bienes requieren.

Un deber histórico
Galicia ha protegido con justicia su patrimonio medieval y religioso. Pero el siglo XX también forma parte de nuestra historia. La arqueología industrial es hoy un campo plenamente reconocido en Europa, y el antiguo cargadero de Coto Wagner en Rande constituye uno de los ejemplos singulares de esa memoria productiva.
Si desaparecen, no habrá reconstrucción posible.
No estamos ante una cuestión estética ni turística, sino ante una responsabilidad histórica. La conservación de los cargaderos de Coto Wagner y de Minerales de Hierro de Galicia es una obligación con nuestro pasado y con las generaciones futuras.
El tiempo corre en su contra. Y cada invierno sin intervención los acerca un poco más a la ruina definitiva.






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