Hay momentos en la vida de los gallegos en los que un ligero balanceo significa mucho. Que una piedra nos diga que somos limpios de corazón, en bajito pero profundamente, nos encanta.
Pedra de abalar
Somos de los que nos ilusionamos hasta con el viento que acaricia nuestras costas, la lluvia que baña los carballos o la niebla que llega de repente y nos regala el misticismo. Somos muy así, muy de sentirlo todo.
Contar que las piedras nos hablan, nos marcan y llegan a tatuar nuestra esencia no es fácil para quien no lo siente, para quien nunca ha pisado nuestra tierra.
Hemos esperado casi once años para volver a sentir la magia de la Pedra de Abalar, coincidiendo con las novenas dedicadas a la Virgen, y estrenándose para la Romería da Barca.

Aún hace poco era muda, pero hoy despierta para decirnos que lo más simple y sonoro está simplemente en quien procesa la magia de la tierra y le rinde un homenaje en el día indicado.
El venir hasta aquí es sentir un día mágico en una de las romerías más famosas de mi tierra. Creer en las leyendas, aunque a veces inverosímiles, nos gusta, y nos da ese tierno carácter de niños pequeños disfrazados en cuerpos de ancianos sabios.
La rudeza del mar la hirió en su día, hizo que del susto se quedara inmóvil y sin su voz. Hoy ha despertado, haciendo que el día se convirtiera en algo que contar. Y así nacen las leyendas, del corazón del pueblo que vibra con ellas, se las cree y las mece en la tradición, dándoles forma.

Uno de nuestros símbolos más queridos ha venido para quedarse, y lo hace por todo lo alto con su preciosa voz .
Estamos hartos de noticias que nos encogen el corazón, de sufrir por nuestra tierra… hoy una piedra nos alegra un poco. Bienvenido sea de nuevo su movimiento, bienvenidas las voces que hagan que el patrimonio inmaterial nacido de la tradición oral nunca muera.






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