La carpeta permanecía guardada por decadas sin ser tocada como algo tan frágil que solo mirarlo se rompiese en mil pedazos. Mi abuela mientras vivió le dejó la gran tarea de la custodia a mi madre. Ella era la mujer más organizada que he conocido jamás, y tocar los papeles de mi abuela era algo sagrado.
Los papeles sobrevivieron a limpiezas, mudanzas, cambios de hogar, y al implacable tiempo. Nunca fue otra carpeta familiar, olvidada en un cajón, era su vida escrita en papel.

Ayer nos hemos puesto a ver fotografias antiguas mi hija y yo, y recordé los papeles de mi abuela. Recordé a mi madre, tratándolos como de cristal, también el como estaban siempre tan bien guardaditos en ese lugar secreto de lo importante…y en este justo momento compartido, me he dado cuenta de que algo de ella vive en mi.
Emigración
Adhara se dió cuenta de la importancia solo con el cuidado son muy antiguos, y mi cara de circunstancias. Me emocioné como el que vuelve a oler el perfume del que falta.
Era una vida. Era a fin de cuentas mi vida, sin ellas no sería, no soy.
Los papeles se vieron amarillentos, algunos doblados por las puntas, otros con sellos oficiales casi borrados por el tiempo. Habían cruzado miles de kilometros, océanos, más de setenta años para llegar aquí, a este justo momento compartido con mi niña.
Mientras los leía, algo resonó fuertemente sobre la emigración de nuestros abuelos. Hoy emigramos con pocos papeles. Ellos emigraban con la maleta medio vacía, pero cargados de documentos.
Hoy podemos cruzar el planeta solo con un pasaporte y un telefono móvil. Pero en 1952, uno necesitaba juntar una biografia completa en papel para poder irse de su tierra. Esos papeles me posibilitaron reconstruir la historia de mi abuela y mi mamá. Pero cuanto más avanzaba en la lectura, más me daba cuenta que no sólo descubría la historia de las mujeres de mi familia.
Estaba descubriendo el modo de emigrar de una generación entera. Porque esos papeles familiares no son solo documentos de familia, son el reflejo de un tiempo. Un tiempo donde marcharse significaba más que viajar. Era dejar atrás una vida completa.
Por eso la emigracion gallega no fue solo un tema económico. Fue una experiencia muy humana. Una combinación de necesidad, sacrificio y esperanza. Y toda esa realidad queda plasmada en los documentos de mi abuela.
Certificados
Acta de nacimiento
Lo primero que aparece fue su registro de nacimiento. Ahí figuraba su nombre: Gloria Sienes Rodríguez. Nacida en Vigo, el 10 de abril de 1913, era hija de José Sienes Soler y Primitiva Rodríguez Rodríguez.
Aquella simple hoja daba fe oficial de su ser.
El Certificado de nacimiento debió ser verificado. Y es que toda la información tenía que ser validada.
Parece poco, pero sin ese papel, nada de sus trámites habría sido posible. Despues, surgió otro papel no menos esencial. Su certificado de bodas.
Certificado de bodas
Por él me entere que Gloria se había casado con Álvaro Cervantes Iglesias, en la parroquia de Santa María de Vigo, el dia 8 de abril de 1948. El nombre di mi abuelo se rebautizaba cada vez que alguna lo nombraba.
Me hizo especial ilusión volver a ver el certificado de nacimiento de mi madre.
Certificado nacimiento de su hija
Y aquí se destapa una de las primeras peculiaridades historicas que hoy en día casi no recordamos. Las mujeres carecían de la libertad legal que poseemos ahora para viajar.
Durante gran parte del siglo XX, un monton de viajes al extranjero por parte de mujeres, estaban sujetas a la figura del hombre.
Mi abuela consiguió legalmente el permiso para viajar.
Permiso para viajar sin ser reclamada por el marido
Muchas veces, se exigía prueba de matrimonio, de ser familiar dependiente, o que el marido o algún familiar la reclamara desde el otro país para poder establecerse en él.
Pensé en el momento en que los Oficiales de Brasil dieron el visto bueno a esos papeles. Ese sello que abría su camino, ese todo en orden, bienvenida. Y es que cada firma las acercaba más a América.
Vacunas de la Viruela
Luego encontré uno de papeles lo mas significativos. El Pase de Sanidad contra la Viruela internacional. Emitido por la Oficina Sanitaria Puerto Vigo dia 8 mes Octubre año 1952.
De mi madre y abuela.
La Viruela representaba de las peores dolencias del mundo y varias naciones pedían prueba de ser vacunado para permitir pasar a los viajeros. Sin ese comprobante el desplazamiento no sería posible.
Cuando miro ese papel no miro solo un papeleo de salud. Miro el instante en que el viaje deja de ser idea. Miro la cercania de la partida.
Las maletas
Las maletas listas. Los últimos dias en esta tierra Gallega. Las despedidas a las que nadie se quería enfrentar.
Porque toda migración tiene un minuto callado y doloroso que no figura en ningún papeles. El minuto en que uno entiende que esta a punto de irse.
Declaración jurada en el consulado
Hallé entre documentos también el de mayor importancia en Brasil. En este mi abuela juraba no tener delitos, no haber sido echada del pais, y tampoco ser condenada o tener orden público por juicio pendiente.
Eso me puso a pensar. Quien emigraba tuvo que probar todo en el país que le acogía.
Hasta su integridad.
Luego encontré un precioso documento.
Un pasaporte extendido por el Consulado de España en Rio de Janeiro.
Y algo precioso al llegar allí su hermano se hace cargo de ella y su hija y las lleva a su casa, acogiendolas en su familia.
Traslado a petición de un familiar
Solo una palabra. Y una historia completa.
Las cosas se tuercen y cuando mejor estaba mi abuela, ella con su negocio de modista y mi madre en la escuela, les toca volverse a Galicia.
REPATRIADO- De vuelta a Galicia
Asuntos de familia. Entre tantos hermanos 13, ella la única hija y tuvo que dejarlo todo para regresar a Galicia a cuidar de sus padres.
Se certifica en el documento que Gloria Sienes Rodríguez, que viaja definitivamente, no tiene deudas pendientes con Hacienda y puede obtener el visado correspondiente para su pasaporte y el de su hija.
Parece mentira que tuviera que echarse a las espaldas el cuidado de sus padres teniendo hijos en Galicia, y lo hizo sin reproches, como si en su vida ya estuviera firmado ese contrato. Ella no lo hizo por imposición y lo entendí con los años, lo hizo por puro amor, y este mueve ideas y montañas.
El amor tiene la facultad de hacer sacrificios que parecen normales. De volver a alguien capaz de viajar leguas, atravesar mares inmensos, comenzar de nuevo en tierras desconocidas, y regresar sin mirar atrás.
Tal vez por eso, al examinar este cúmulo de papeles, comprendí que no solo describen una partida del pais. Ni sencillamente relatan travesias, embajadas, vacunas, embarcaciones o visados.
Revelan una manera de percibir la existencia. La de aquellos que sabian sacrificarse sin llamar la atencion.
Y mi abuela y mi madre siempre fueron de esa gente.
Lo que decides cambia el destino de otros, quizás si mi abuela hubiera permanecido en Brasil, si hubiese construido allí el resto de su vida, si aquel regreso nunca se hubiera producido, la historia de mi familia sería otra. Tan distinta que probablemente yo no estaría aquí escribiendo su historia.
Hoy tenemos infinidad de fotos digitales, comunicaciones al instante y memorias en la nube. Ellos dejaron un legado diferente. Con el transcurrir del tiempo, la tinta se desvanece de los papeles y el papel amarillea.
Sin embargo, jamás se borran los legados de aquellos que se entregaron con dignidad, con valentía y con afecto. Al final es esa esencia la que perdura eternamente.





















Relacionado
La historia que permanece tras el abandono. El patrimonio invisible
El camino Real y su peaje en el pazo de Rubianes
Las ruinas de la iglesia de Nuestra Señora de Fátima de Sinde se convierte en centro de interpretación.