El Obelisco Millennium fue presentado por sus creadores como el monumento de vidrio más alto del mundo. Una muestra de ambición más que un simple récord medible.
El obelisco no es un monumento que se entienda de inmediato, se revela poco a poco. Actúa para nosotros como un poema vertical de acero y cristal, muy alejado de la narrativa explícita de lo que estamos acostumbrados a ver en otras partes del mundo.
El Obelisco Millenium
Diseñado en forma de obelisco, su silueta alta y triangular se eleva hacia el cielo, simbolizando aspiración y continuidad.
No nació en Egipto, pero conserva el mismo impulso esencial. No es un obelisco a la antigua usanza, aunque como aquellos también acaricia el sol. Su forma no responde a un culto antiguo ni a un dios solar, pero comparte con los obeliscos primitivos esa vocación de elevarse, de señalar el cielo desde la tierra.
En él no se recordaban las hazañas de los emperadores ni los nombres de dinastías eternas. Y, sin embargo, es más importante porque en su piel de vidrio se escribe otra historia, la nuestra, la de Galicia. No la del poder, sino la del tiempo compartido, la de la memoria colectiva.
No nació para medir el tiempo. Aunque su sombra se desplaza, no cuenta segundos ni estaciones. Mide algo más profundo, el transcurrir de nuestros días, la forma en que el pasado se refleja en el presente y asciende.
A medida que uno se va acercando a él, los detalles comienzan a aparecer. Sus relieves y sus símbolos, son pequeños fragmentos de un significado que no siempre se perciben por separado, lo hacen como parte de un puzzle. El obelisco toma formas reconocibles que invitan a una interpretación personal.
El Obelisco del Milenio
Dónde se ubica y cuando se inauguró
El Obelisco del Milenio, ubicado en el paseo marítimo, muy cerca de la famosa Torre de Hércules en A Coruña, es un monumento contemporáneo que se inauguró el 1 de enero de 2001 para conmemorar el cambio de milenio y la entrada al siglo XXI
Cuánto mide y de qué está hecha
Esta impresionante torre prismática, que supera los 50 metros de altura. La estructura está revestida de acero y vidrio y pesa cerca de 2 toneladas. En cuanto al cristal, son más de 174 paneles de diferentes tamaños importados directamente desde los Países Bajos, traídos de la empresa holandesa Van Tetterode.
Los primeros 13 metros de altura cuentan con grabados en cristal que narran episodios importantes de la historia de A Coruña.
Quién lo diseñó y construyó
El monumento lo ideó Gerardo Porto, un artista coruñés afincado en Holanda. Durante muchos años se encargó de diseñar los episodios más singulares de la historia de su ciudad natal.
Cuánto costó
No hay una cifra oficial clara sobre el coste total de la obra que se pueda encontrar fácilmente. Sin embargo, se sabe que fue uno de los proyectos más destacados y debatidos en el urbanismo de A Coruña alrededor del año 2000, lo que provocó un intenso debate entre los vecinos sobre la inversión y el diseño.
Dicen que el presupuesto inicial para erigir el obelisco se acercó a los 300 millones de pesetas, casi unos 18 millones de euros.
Unos cuantos informes de periódicos que se fijan en la construcción años después, sugieren que incluyendo las ceremonias inaugurales y otros gastos, el costo total pudo ser de unos 3 millones de euros. Lo que sabemos a ciencia cierta es que 120 millones de pesetas (más de 700 000 €) fueron para el vidrio especial importado de los Países Bajos.
Un dato curioso
Por la noche, el obelisco se ilumina con muchos focos, y su luz se puede ver desde gran parte de la ciudad también crea un efecto visual muy llamativo frente al mar.
La controversia en torno al Obelisco del Milenio
Cuando se inauguró, el Obelisco del Milenio causó bastante revuelo por varias razones:
El coste
Muchos consideraron que era excesivo para la época y muchos coruñeses lo vieron como un gasto innecesario.
El diseño
Su estética moderna y algo fría no convenció a todos. Algunos incluso comentaron que parecía “un lápiz gigante” o un “pincho” clavado frente al mar.
La ubicación
Al estar en un lugar tan visible del paseo marítimo, se intensificó el debate entre quienes defendían un monumento más integrado en el paisaje y quienes preferían algo más audaz.
El simbolismo confuso
Mucha gente no entendía bien qué representaba, lo que alimentó el rechazo inicial.
Con el tiempo, como suele suceder, se ha ido aceptando: no es el monumento más querido de la ciudad, pero ya forma parte del paisaje coruñés.
Los grabados del Obelisco
Aunque a primera vista parece liso, el obelisco está adornado con relieves y grabados llenos de simbolismo
Figuras
Figuras humanas estilizadas que representan a la humanidad como el eje del tiempo.
Símbolos
Símbolos científicos y astronómicos que se relacionan con la medición del tiempo, el conocimiento y el avance.
Referencias
Referencias históricas y culturales, diseñadas como una especie de “mensaje para el futuro”.
Todo dispuesto en una organización vertical, como si la historia humana estuviera ascendiendo hacia el cielo.
No están hechos para ser leídos como un texto claro, sino para evocar ideas: pasado, presente y futuro, ciencia y memoria, tiempo y continuidad.
Los paneles de vidrio expresan conceptos y sucesos fundamentales de la historia. Están organizados verticalmente de abajo a arriba.
La lectura de los paneles
1. Principios y recuerdo
En las partes más bajas se exhiben emblemas que se relacionan con la historia ancestral de Galicia y la Costa da Morte. Elementos de la cultura celta y romana. Símbolos de génesis y del ser humano.
Estas escenas enfocan los pilares de la identidad local y grupal.
2. Ciencia, navegación, y saber.
Un poquito más arriba surgen formas que insinúan instrumentos de medición. Referencias a la astronomía y también a la navegación. Figuras humanas que contemplan el horizonte.
Esto intenta expresar cómo el ser humano ha valorado y entendido el mundo.
3.El tiempo, el progreso y la humanidad.
En las secciones superiores veremos relieves más abstractos fusionan símbolos de tiempo, relojes, y constelaciones. Se insinúa la noción de que la humanidad siempre se proyecta hacia el mañana.También se ilustra la interrelación entre ciencia, arte y memoria.
Toda esto busca el que percibamos un viaje del ayer al futuro, de lo palpable a lo abstracto.
El Obelisco Millennium transitó desde la controversia, erigiéndose hoy como un ícono urbano. Pese a que aún no desvela certezas de si fue buena elección, él ajeno a opiniones se alza ante el océano, besado por la luz y signado por el devenir.
Hoy persiste astuto como un emblema vertical del cambio, del fluir temporal, y del anhelo humano por descifrarlo. Es un monumento que invita a la contemplación, más que a una forzada comprensión, y aquí está su magia.
Gracias
Agradecimiento especial a María Fernandez por adornar con sus fotos la entrada.













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