Que nuestra amiga Gwyneth Paltrow recomiende como regalo de Navidad en su página una aldea gallega…
… y abra el debate de dar otra vida al rural y no esperemos a Navidad para comprar una de nuestras aldeas.

Una vivienda de 360 metros cuadrados, cobertizo, bodega, horno de pan, pajares, una finca de 13.000 metros cuadrados y dos casas adicionales para reformar.
Eso sí, sus moradores han de tener claro el ser respetuosos con su historia y sacarle a sus piedras el mejor partido.

Son muchos los detractores de las locuras que cambian el mundo, que no nos las compren, que se caigan a cachos, que se muera el rural… Nuestros tesoros olvidados lejos del cuidado de otros y mira, se llamen como se llamen, vengan de donde vengan, que vuelva la vida a nuestras aldeas, si desde aquí no se hace que vengan los de fuera a hacerlo.

Os adoptamos como gallegos más que rápido, una tapiña de pulpo, una pandereta y una gaita y brindemos como los de la aldea de Riotorto por más llamadas, por más interés que todos echamos la lengua a paseo rápido pero no ponemos freno al abandono con esperas.

«Qué veña, qué veña xente!» es el clamor del pueblo entusiasmado y no somos quién nosotros de decir que no a los que viven a diario la despoblación, la ruina en las casas, la lenta muerte de un lugar.

Lugares que guardan recuerdos y piden a gritos nuevos recuerdos que llenen esos baúles tan olvidados y que esperan su restauración.

Que les den vida y la llenen de ese calor de hogar que tanto necesitan, que las aldeas resuenen en bullicio de risas y se contagien otras muchas, si quieres alguna te ofrezco unas cuantas, cada cuál más bonita.
Adopta una aldea gallega y cuídala con todo tu cariño.

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