Hubo un tiempo en que los vivos entraban en los ataúdes, y no pasaba nada. Hasta que alguién sentencio que meterse en ellos no era muy católico, y así se terminó una tradición secular.
Hay fotografías que no necesitan explicación. Esta es una de ellas.
Fue tomada por Cristina García Rodero en Santa Marta de Ribarteme, en As Neves, una de las romerías más sobrecogedoras y singulares de Galicia.
Durante generaciones, quienes habían estado al borde de la muerte, quienes habían superado una enfermedad grave o habían pedido ayuda a Santa Marta, cumplían su promesa de una manera que todavía hoy impresiona: entraban vivos en un ataúd y recorrían la procesión dentro de él, llevados a hombros por familiares y amigos.
No era una representación de la muerte. Era precisamente lo contrario. Significaba el volver a la vida.
Era caminar después de haber pensado que quizá no volverían a hacerlo. Era agradecer haber salido de aquel lugar del que otros ya no pudieron regresar.
Por eso los ataúdes de Ribarteme nunca fueron simplemente ataúdes. Para quienes se metían dentro eran una promesa cumplida, una forma de dar las gracias y, para todo un pueblo, una tradición transmitida de generación en generación.
Pero aquella imagen forma ya parte de una historia que está cambiando.
En 2022, el párroco decidió prohibir que los ataúdes salieran en la procesión, una decisión respaldada por la Diócesis y que provocó el enfrentamiento con parte de los vecinos.
Y los vecinos no se resignaron.
En 2023, pese a la prohibición, dos ofrecidos volvieron a salir con sus ataúdes una vez que la procesión abandonó el recinto de la iglesia.
En 2026, sin embargo, los cadaleitos ya no pudieron formar parte de la procesión oficial. Un ataúd llegó incluso hasta las inmediaciones de la iglesia, pero permaneció allí mientras Santa Marta salía sin ellos.
Y quizá algún día, cuando alguien mire fotografías como esta, tendrá que explicar que hubo una época en la que en Ribarteme los vivos caminaban dentro de ataúdes para darle las gracias a la santa por seguir vivos.
Entonces entenderá que no estaba viendo una imagen extraña. Está viendo memoria.
Reconocimiento especial
Cristina García Rodero (Puertollano, Ciudad Real, 14 de octubre de 1949) es una reconocida fotógrafa española, muy conocida por sus imágenes de fiestas y rituales tanto tradicionales como contemporáneos.



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