Hay esculturas que logran captar el recuerdo de un momento, esta es un homenaje profundo a los que murieron salvando los verdes de Galicia.
Un rincón guarda memoria con una preciosa escultura que para mi es una de las más emotivas y significativas de mi tierra.
Esta escultura no busca impresionar. Busca recordar. Y lo consigue.
El vuelo y la memoria.
Dedicada a tres hombres que murieron mientras participaban en la extinción de incendios en Galicia.
Dedicada a Jorge Manuel Santana (Portugal) y de Maximiliano Plaza (Salamanca) fallecieron en un accidente de avión el verano de 2020, mientras trataban de extinguir un incendio en la sierra del Xurés y de Santiago Durán (Sevilla) que murió en un accidente aéreo en 2022 mientras sobrevolaba la zona de Pena Trevinca.
Es obra del escultor Toño Monteiro, detiene el tiempo en un instante que lo contiene todo, ese momento exacto en que el avión deja caer el agua, como si el cielo mismo intentara curar la tierra herida.
Es un respiro en mitad del caos. Un golpe de esperanza contra la furia del fuego.
Una escultura que deja un instante suspendido en el tiempo, clavado en la tierra como una herida y, al mismo tiempo, como un símbolo. Bajo él, los que luchan contra el fuego y los primeros en atender el accidente del hidroavión.
Vilameá no es solo un punto en el mapa que visitar. Es uno de esos lugares donde uno entiende que la naturaleza no siempre es calma, y que detrás de cada monte verde hay historias de fuego, esfuerzo y pérdida.








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