El Café Moderno es el edificio modernista de estilo art nouveau más importante de Pontevedra. Está profundamente arraigado a una historia muy gallega, la de los emigrantes.
El edificio se lo debemos a Bernardo Martínez-Bautista Herrera que tras emigrar a Cuba y hacer una gran fortuna, quisó regresar con su familia a Pontevedra, su tierra natal.
Bernardo volvió a Galicia con un objetivo claro, dejar un legado imborrable en el tiempo.
El edificio nace para ser residencia familiar de Bernardo con Rufina Herrera Valdespino y sus cuatro hijos Lucrecia, Antonio, Juana y María. Se construye en el solar donde anteriormente estaba el pazo de los Gago de Mendoza.

Despues de años, se finaliza su construcción en 1902, como testimonia la inscripción «BMB 1902» en su puerta de entrada.
El edificio reflejaba una idea muy novedosa para su tiempo. Lo compondrían departamentos en los pisos altos y una cafetería abajo, que sería el epicentro social.
El Café Moderno
En 1903 se inaugura el Café Moderno formalmente, dando renombre a toda la estructura.
Imagina, que nos acercamos a este emblemático lugar. Ahora mismo estamos delante del Café Moderno. Aún no vamos a entrar. Primero, vamos a observarlo con detenimiento. Y esto deberáimos hacerlo siempre, porque un edificio nos puede asombrar mucho antes de entrar en su interior.
Exterior del edificio
Su fachada
Su fachada fue construida con robusto granito gallego, irradia esa perdurabilidad de algo concebido para la eternidad. Presta atención, no es una construcción rígida. Está viva.
Los detalles geométricos se mezclan con motivos clásicos, como si el edificio ansiara un diálogo entre lo antiguo y lo moderno. No es simplemente piedra, es un propósito.
Ahora, elevaremos un poquito más la mirada.
Los balcones y sus cristaleras
Los balcones rompen la seriedad del granito con la delicada labor del hierro forjado. Las curvas, casi naturales, parecen garabateadas a mano. Aquí, es donde el edificio susurra el idioma del modernismo, en esas líneas que se mueven, se dulcifican, buscan la hermosura hasta en lo ordinario.
Los diseños florales
Los diseños florales están muy presentes. Su propósito va más allá de un simple embellecimiento. Encarnan una corriente precisa, la del Arts & Crafts inglés, que pregonaba la artesanía, el buen hacer y la inspiración de la naturaleza ante la industrialización.
Observa esas formas vegetales, fíjate como brotan sobre la estructura. No son meros adornos, representan una declaración de intenciones.
Es ecléctico
El Café Moderno no es un edificio puramente estilístico. Es ecléctico pero con un eclecticismo reflexivo. Me explico, el edificio no sigue un solo estilo arquitectónico, nace de la mezcla de varios, pero de forma intencionada y muy pensada, no al azar ni por simple decoración.
Cada material, línea y ornamento juega un rol, el de crear un espacio que sea moderno, elegante y esencialmente humano.
En este sitio, la arquitectura trasciende la fachada y se transmuta en experiencia viva.

Su interior
Entrar al Café Moderno… es cambiar completamente el ritmo…lo realmente singular sucede al atravesar la puerta.
El espacio te abarca, una mezcla de elegancia burguesa del siglo XX y de calidez casera. Ninguna estridencia. Todo ideado para quedarte.
La escalera
La escalera no es solo práctica, es casi teatral. Muy elegante, uniendo todas las plantas del edificio y fortaleciendo esa sensación de estar en un sitio planeado con detalle, con mucha intención.
La madera y la luz
Los materiales nos hablan.
La madera en las escaleras, barandillas de hierro forjado… los revestimientos… la pintura, los adornos. La luz también es importante, tenue, filtrada… muy suave. Y las lámparas que parecen estar diseñadas para ambientar más que para iluminar.
Espejos
Volúmenes equilibrados, nada de excesos. Espejos que multiplican el espacio y el movimiento

Arte
Un interior que no impacta con su tamaño, lo hace con la atmósfera. Y, sobre todo, el arte como protagonista en el edificio, dándole el valor de museo, por méritos.
Pintores
El Café Moderno llegó a albergar obras de artistas gallegos como Laxeiro, Carlos Sobrino, Monteserín, …Pintos Fonseca integrando pintura y arquitectura en un mismo lenguaje.
Decoración histórica
Mesas de mármol o madera, sillas cercanas, humo de café y conversación. El Cafe Moderno es edificio histórico ganado con el tiempo porque nunca fue un lugar de paso, era un lugar para quedarse horas.
Fue mucho mas que un café. Las tertulias no eran algo anecdótico, eran el corazón del edificio.
Tertulias
Cierra los ojos…Imaginas el sonido de las cucharillas. Una voz que se alza, en medio de un intenso debate.
Alguien anotando ideas en una esquina.
En estas mesas se sentaban figuras gallegas que ahora resuenan en la historia, Castelao, Alexandre Bóveda, o Ramón Cabanillas. Ellos nunca estaban solo de paso, eran asiduos. Éste, era su rincón.
Anota: En las plantas superiores siempre hay exposiciones muy interesantes.
Secreto: tiene un jardín privado, al que solo se accede desde dentro.
Su fachada, restaurada a finales de los 90
La más reciente y la más grande renovación fue conducida por el arquitecto portugués Álvaro Siza, esto represento un desafío gigante. El objetivo primordial era reacondicionar el inmueble a las requerimientos modernos sin alterar su alma. Y eso, se hizo con mucho cuidado.



















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