Desde el primer momento en el que me invitaron a unirme a este gran proyecto, no lo dude ni por un segundo.
Ya solo el nombre de la asociación no podía ser más apropiado Terra Grovii. Y ahora os cuento el porqué!
Los Grovii y su historia
Que Os Grovios (Grovii en latín) existieron, todos lo tenemos claro ¿Verdad?
No me voy a ensarzar en un debate porque existen referencias históricas y estudios. Existieron y fueron únicos.
Si no te digo de donde somos, Salvaterra de Miño, igual hasta asociarías el nombre a O Grove y no irías descaminado porque muchos afirman que derivaría de la influencia de este gran pueblo.
Si hablamos de Grovii, es como sumergirse en una de las culturas más cautivadoras de la antigua Gallaecia.
Origen Terra Grovii
Los escritores de la antigüedad los llamaron Grovii o Grovios, y habitaron una zona extensa que incluía la desembocadura del Miño, la actual comarca del Baixo Miño, una parte de la ría de Vigo y los territorios que se extienden entre Galicia y el norte de Portugal.
Su centro principal parece haber estado en la antigua Tude, hoy Tui, un lugar clave para el comercio y el dominio de las vías fluviales.
Hay historiadores que ubican el posible asentamiento principal de los grovios en el Castro de Santa Trega. Entre ellos, el gran Antonio de la Peña Santos que relacionó el castro con esta comunidad prerromana, interpretación basada en las fuentes clásicas y en la importancia estratégica del enclave sobre la desembocadura del Miño.
Los romanos se sintieron particularmente fascinados por ellos. Las fuentes clásicas no presentan a los Grovii como un pueblo ajeno a la Gallaecia, sino como una de las comunidades que integraban el mosaico étnico galaico. Sin embargo, diversos autores antiguos los identifican de forma individualizada, otorgándoles una personalidad étnica propia dentro del conjunto de los pueblos galaicos.
Referencias históricas
Plinio el Viejo y otros escritores incluso les atribuyeron un origen griego o troyano, vinculándolos con los héroes de la Guerra de Troya. Hoy en día, sabemos que estas historias son más mitos que hechos históricos, pero ilustran hasta qué punto los Grovii inspiraron a quienes buscaban explicar el origen de las poblaciones en el extremo oeste de Europa.

Pomponio Mela (siglo I d.C.)
Pomponio Mela, el primer gran geógrafo romano de lengua latina, destacó a los Grovii como una excepción dentro de los pueblos de la costa galaica. Mientras consideraba célticos a los demás habitantes de la región.
Los señaló como una comunidad diferenciada, una singularidad que sigue despertando preguntas entre los historiadores actuales.
En su Chorographia menciona a los Grovii de forma diferenciada respecto a otros pueblos de la costa galaica. Incluso señala que toda aquella costa estaba ocupada por pueblos célticos, excepto los Grovii, una afirmación que ha generado numerosos debates entre los historiadores modernos.
Plinio el Viejo (siglo I d.C.)
En su Naturalis Historia recoge la tradición según la cual los Grovii tendrían un origen griego o troyano. Hoy esta idea demuestra que los romanos los veían como un pueblo especial.
Claudio Ptolomeo (siglo II d.C.)
Ptolomeo no entra en cuestiones míticas, pero sí los cita como una realidad geográfica y política perfectamente reconocible dentro de la Gallaecia meridional.
En su Geographia sitúa a los Grovii en el sur de la Gallaecia, vinculados al territorio del bajo Miño y a la zona de Tude (actual Tui), confirmando su existencia histórica y su importancia territorial.
Silio Itálico (siglo I d.C.)
También contribuyó a la tradición literaria que relacionaba a los Grovii con héroes procedentes de Troya, reforzando esa imagen casi mítica que algunos autores romanos construyeron alrededor de ellos.
La epigrafía romana
Quizás la prueba más sólida de su existencia no proceda de los escritores, sino de las inscripciones romanas.
Se conserva una referencia a un individuo identificado como:
Bassvs Medami f(ilius) Grovvs es decir, «Bassus, hijo de Medamo, grovio». esta es una de las evidencias epigráficas más relevantes para el estudio de los Grovii. En ella, el término Grovus aparece empleado como etnónimo, identificando al difunto por su pertenencia al pueblo de los Grovii. Este testimonio constituye una prueba de que dicha identidad colectiva seguía siendo reconocida en época romana.
La pieza se conserva en el Museo de Pontevedra y aparece en el catálogo de su colección arqueológica con el número de inventario 19636. El hallazgo es procedente de Loureiro (Ponteareas)
Podéis verla en Inscripciones Romanas de Galicia II: Provincia de Pontevedra, de Antonio Rodríguez Colmenero
Estudios modernos
Varios investigadores han planteado que el Monte Aloia, muy cerca del territorio tradicional atribuido a los Grovii, pudo tener un carácter simbólico o sagrado desde época prerromana.
No hay pruebas directas que lo vinculen a ellos, pero encaja perfectamente con la importancia que los pueblos galaicos daban a las elevaciones montañosas y a los paisajes dominantes.
El lingüista e historiador Eugenio R. Luján ha estudiado los nombres personales y topónimos asociados a los Grovii y concluye que las evidencias disponibles no permiten afirmar con seguridad que fueran un pueblo no céltico, pese a lo que sugieren algunas fuentes clásicas.
Dejando a un lado los mitos, los Grovii formaron parte del mundo de los castros que definió el noroeste de la península durante la Edad del Hierro.
Vivían en asentamientos amurallados, eligiendo lugares altos y estratégicos desde donde controlaban la región.

Se dedicaban a la agricultura, la ganadería y el comercio, y al igual que otros pueblos galaicos, mantenían una fuerte conexión con el mar y los grandes ríos que atravesaban su territorio.

Aunque desconocemos los nombres concretos de los dioses venerados por los Grovii, todo apunta a que compartían gran parte de las creencias religiosas de los demás pueblos galaicos.
Sus Dioses
Divinidades como Bandua, protector de las comunidades, Nabia, vinculada a las aguas y la fertilidad, o Coso, dios de la guerra, formaban parte del complejo universo espiritual de la antigua Gallaecia. Sus santuarios no eran grandes edificios de piedra, sino los propios elementos de la naturaleza: montes, fuentes, bosques y lugares singulares donde lo humano y lo divino parecían encontrarse.
Tal vez por eso su nombre sigue generando tanto interés. Porque los Grovii no son solo un pueblo mencionado en viejos escritos romanos. También son un pilar fundamental de la memoria histórica de estas regiones, una marca que aún se encuentra en los castros, en las antiguas sendas y en los relatos que han llegado hasta nuestros tiempos.

El Castro de los Grovii
Quizás lo más fascinante de los castros no sea únicamente aquello que sale a la luz, sino todo lo que permanece oculto, aguardando pacientemente bajo la tierra el momento de volver a contar su historia.
Cada roca movida, cada pared que surge entre la vegetación y cada trozo de alfarería hallado son solo chispas de una narrativa mucho mayor, una historia que nació hace más de dos milenios y que aún tratamos de armar.

Castro Penedos dos Mouros o Castro de Lourido
Cuando visitamos Berto y yo el castro por primera vez en el 2020 descubriríamos lo espectacular que era.
Los castros para nosotros no eran solo fortalezas, eran vibrantes núcleos de vida donde pasaron innumerables generaciones. Y este castro de Salvaterra de Miño tenía solapado en su historia, muchos periodos.

Al recorrer el sitio, era inevitable imaginar el día a día de sus antiguos habitantes. Donde ahora crecen senderos cubiertos de hierba crecieron hogares, charlas, mercados, fiestas y también tiempos difíciles.
Un año cuando lo estábamos visitando coincidimos con un vecino que nos hizo un precioso recorrido, era inimaginable, esas casualidades que solo se dan una vez en la vida o quizás más os sigo contando.
Seguir sus pasos, contarnos anécdotas de su infancia, recuerdos de grabados, de túneles que visitaban con el colegio y gracias a un profesor implicado en el patrimonio.
Y ahí estamos él y yo embobados con las historias y deseando contaroslo, no solo por redes (Primera entrada 19/01/ 2021). Al llegar comenzamos a buscar información, compartiendo con los que más sabían y llevando a los enamorados del patrimonio a descubrirlo…Megaliticia
Tardamos mucho tiempo en recabar información, parecía que los datos se los había comido el tiempo…
Nos hablaron de estudios en reuniones, pero estos nunca aparecieron o se nos facilitaron.
Con el tiempo, nos dimos cuenta de que ese lugar tenía algo único. No se trataba solo de su tamaño o de su posición ventajosa. Era la sensación persistente de que cada visita aportaba algo nuevo.
Un muro que antes pasaba inadvertido, una mención histórica olvidada o el relato de un vecino que validaba viejas ideas (mouros).
Lentamente, las piezas empezaron a componer un cuadro mucho más intrincado de lo que pensábamos inicialmente.

Un castro con profunda tradición oral
También comprendimos el valor inmenso de la memoria oral. Nos acercaron a sus leyendas.
Aunque los libros y los estudios son cruciales, las historias contadas por quienes se criaron cerca del castro guardan información que de otra forma se perdería para siempre.

Son recuerdos de rutas ya borradas, de descubrimientos fortuitos, de sitios que los ancianos señalaban con reverencia y de costumbres que han resistido el tiempo.

Se hace la calma seguimos con nuestras visitas, pasan los meses, años y volvemos, nueva vista y está vez muchos más datos y tesoros…y surge la asociación y se comiezan a mover los hilos para destapar lo que todos sabíamos, este no es un castro cualquiera.

Por ello, formar parte de esta asociación significa más que una simple actividad cultural. Es una manera de darle al patrimonio la importancia que merece. Es congregar a vecinos, académicos y aficionados a la historia con una meta compartida, entender, resguardar y dar a conocer un legado que es de todos.
Ayer fue la primera reunión y ha sido un verdadero hito, el primer paso en el arrimar hombros, en el juntarnos todos los que apostamos por hacer de este rinconcito uno de los puntos de interés más importantes de la historia patrimonial de Galicia.
Antes de nada muchísimas gracias a todos los fundadores del proyecto por estar mimando tanto el espacio, y acunando tan bien su crecimiento!
Asociación Terra Grovii
Surgen un movimiento consciente de que hay mucho por hacer pero aún así, no se espera y nacen las visitas.
El punto de partido de toda asociación, el primer paso, comenzar acercando el bien porque en el poner en el mapa, está el verdadero valor, ese que lleva tatuado el no se olvida.
Luego vendrá la conservación, la creación del mapa de ruta y los paneles explicativos que dan ese valor al conocimiento y a que se haga hueco en la importancia que tiene.
Visitas guiadas acercando su gran valor primero a los vecinos sin ellos no es posible el pensar en la conservación y luego con todo el que ama la naturaleza y la historia…
Siguen surgiendo nuevos tesoros por explorar, nuevas preguntas…y muchos misterios.
Hay algo mágico siempre en la puesta en valor y es el antes cuando miras atrás y ves todo lo que ha cambiado el lugar, también todo lo que falta por cambiar.
La primera reunión de la asociación ha sido el germén de lo que está por venir.
Y la gran responsabilidad de contarlo no me provoca más que ilusión y ganas de hacer posible que nuestro Penedos dos Mouros sea el mayor referente patrimonial de yacimiento en Galicia.
Tal vez lo más valioso de este poblado antiguo no sea lo que ya sabemos, sino todo lo que aún falta por encontrar.
Porque hay sitios que narran su pasado de manera obvia y otros que lo comunican despacio a quien se toma el tiempo de prestar atención. Y este, sin duda, es uno de esos sitios.
Gracias a todos los que estáis apostando por el proyecto, a los que estuvísteis en los inicios, a los que llegáis ahora, y a todos los que vendrán.
Se que Berto hubiera estado más que orgulloso de pertenecer a los Grovii. Desde que llegamos aquí, tuvimos claro que estábamos ante un verdadero tesoro por descubrir.
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Que la historia no desaparezca está en manos de todos! Sé Grovii




















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