12 mayo, 2026

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El misterio de las escaleras de la rúa da Carricova en Santiago.

Hoy nos acercamos a la rúa da Carricova, una calle con mucha historia, al igual que sus escaleras.

Lo primero que debes saber es que Carricova es una palabra gallega que significa bajada pronunciada o descenso brusco.

Justo donde empiezan las escaleras, antiguamente había una rampa. Allí se encontraban las cocheras, el lugar donde, por decirlo de alguna manera, se “aparcaban” los carros y se ataban los caballos.

Con el paso del tiempo aquella rampa desapareció y acabó convirtiéndose en las escaleras que hoy conocemos.

Y antes de explicarlo, no quiero olvidarme de comentar algo que muchos afirman: estas escaleras tienen la señal de prohibido más bonita del mundo.

La rúa da Carricova

Lo sorprendente es que la calle apenas mide 64 metros de longitud, pero guarda muchísima historia. Y sus escaleras esconden una coincidencia tan curiosa que cuesta creer que sea casualidad. Los escalones coinciden con los Años Santos. Diciéndolo así igual no lo entiendes.

Las escaleras de la rúa Carricova

La escalera está dividida en varios tramos y cada uno tiene un número concreto de peldaños. La secuencia es:

  • 11 escalones
  • 6 escalones
  • 5 escalones
  • 6 escalones

Y ahí está el secreto, esos números coinciden con la frecuencia con la que aparecen los Años Santos Compostelanos. Es decir, el Año Xacobeo se repite siguiendo este patrón. Pasan 11 años, luego 6, luego 5, luego 6 y vuelve a empezar.

Ese ciclo existe porque el Año Santo depende de que el 25 de julio caiga en domingo, y el calendario hace que esa combinación se repita siguiendo precisamente esa secuencia.

Coincidencia o propósito de reflejar los Años Santos

¿Fue hecho aposta? ¿Una genialidad del arquitecto… o simplemente le salió de chiripa? Y así, entre números, calendarios imposibles y siglos de tradición, unas simples escaleras dejaron de ser solo piedra y desnivel para convertirse en un pequeño misterio compostelano.

Porque en Santiago hasta los peldaños parecen obedecer a algo más grande que el tiempo, elevando un rincón cualquiera a esa extraña y casi sagrada categoría de mágico donde la historia, la fe y la casualidad se confunden para maravilla de quien sabe detenerse a mirar.

Este punto no se señala en las grandes guías, ni suele salir marcado en los mapas de qué visitar en Santiago. No tiene letreros o información anunciándolo, y aun así, merece la pena acercarse.

Es uno de esos lugares donde la ciudad esconde pequeños secretos que casi nadie ve, pero que cuentan mucho más de Compostela que cualquier monumento abarrotado.

Localización