Berto nos dejó un gran trabajo por hacer, en un mapa que tenía compartido conmigo iba anotando todo lo que nos iba faltando por descubrir. Si alguno encontrábamos algo que aún no habíamos visitado, se marcaba, y pasaba a pendientes… y así, en el último año, fuimos llenándolo sin prisa pero sin calma.
Aquel mapa terminó convirtiéndose en una puerta a la esperanza cuando ya estaba encamado, esas ganas de volver a viajar… esos sitios pasaron a formar parte de «sitios por descubrir».
Hay uno que para mí es el más importante, el castelo de Quindós. Os cuento un poco el porqué. A ese lugar siempre le tuvo muchísimas ganas (ya de novios), y cuando volvió a aparecer en su línea de tiempo, me dijo: Sé, este para el final, es al que más ganas le tengo….no hablaba solo de un lugar, hablaba de cómo muchas veces tratamos aquello que más nos importa. Él imaginaba ese momento como algo especial, casi sagrado. Una forma de alargar la ilusión, de seguir teniendo un motivo por delante. Mientras ese lugar siguiera en pendiente, el viaje continuaría.
Con el tiempo entendí que aquella frase en realidad quería decir otra cosa, ese mapa nunca tendría un final, porque hay personas que dejan para el final aquello que más aman, no para terminar el viaje, sino para darse una razón más para seguir caminando.
Luego ya no hubo más sitios en el mapa.
Y ahí quedó, señalado de otra manera, como si no fuese solo un lugar más en el mapa, sino una promesa. No sé si por lo que significaba, por lo que guardaba o por lo que él imaginaba al volver a pisarlo, pero nunca dejó de mirarlo así, como quien se guarda lo mejor para el final.
Hoy entiendo que el mapa no eran solo destinos. Era una forma de seguir adelante, incluso cuando el cuerpo ya no acompañaba. Era su manera de decir que aún quedaban caminos, aunque fuesen sobre el un mapa, aunque solo pudiésemos recorrerlos con la imaginación.
Y ahora, esos puntos marcados ya no son solo nuestros. Siempre entendí que este mapa nunca iba a quedarse en unas pocas manos, porque él lo pensó como un regalo para todos.
Cada lugar guarda una historia, una emoción, una parte del camino. Por eso ojalá os animéis a descubrirlos, a compartirlos y a seguir completando ese viaje que él empezó.
Porque no es un mapa con un final, sino uno de esos que siguen creciendo contigo. Siempre aparecerá un nuevo punto al que ir, una nueva historia que vivir y otra razón para seguir caminando.
Hoy ha aparecido de la nada el enlace entre mis notas. Sé que a Berto le hubiera gustado que lo disfrutaseis todos.
Espero que a cada uno os pique la curiosidad de descubrir su maravilloso mapa. Porque hay lugares que no solo guardan historia, también guardan memoria.
Os invito a compartir en el grupo Galicia Máxica todos los lugares del mapa y a dedicárselos a él. Porque mientras sigamos recorriéndolos y nombrándolos, una parte de Berto nunca morirá y seguirá caminando con nosotros.







Relacionado
Itinerario Europeo de Jardines Históricos de Galicia
La cueva más famosa de Galicia. A Cova do Rei Cintolo
Cueva de Arcoia. La catedral secreta del tiempo en Galicia